Fuente: transporte3.com 05/06/18

 

La Comisión de Transportes del Parlamento Europeo (EP TRAN), con 27 votos a favor y 21 en contra, ha aprobado excluir, de forma general, al transporte internacional por carretera y el tránsito a través de países de la UE, de la aplicación de la Directiva de Desplazamiento de Trabajadores.

ASTIC ha promovido en Europa, junto a casi una treintena de asociaciones europeas del sector, la postura de que los conductores de transporte internacional no son trabajadores desplazados, sino que “sencillamente se desplazan por diferentes países cuando realizan su o actividad a lo largo del continente y que la DDT es una directiva pensada para otros sectores, como la construcción por ejemplo, en los que sí se da ese fenómeno de desplazamiento, por periodos prolongados, de trabajadores contratados en un Estado para realizar su función en otro Estado miembro de la U.E., algo muy distinto a lo que les sucede a los conductores de transporte internacional, caracterizados por la alta movilidad de su labor que les lleva a tener que cruzar varias fronteras en un solo día”. 

Satisfacción en ASTIC


“Valoramos positivamente el resultado, ya que es un primer paso para que en Bruselas se comprenda la especial situación del transporte por carretera. La transposición de esta directiva en diferentes países ha sido abordada siempre con ópticas proteccionistas, buscando entorpecer la libre circulación de personas y mercancías por Europa lo cual, sin duda, va en contra del espíritu de la UE. Cualquier traba que se le ponga a la movilidad internacional va contra los intereses de las empresas exportadores y de las empresas que les prestan servicio de transporte, muy en particular las españolas que se encuentran entre las más importantes de la U.E.” ha declarado Ramón Valdivia, director general de ASTIC.

Gran carga burocrática y un enorme caos normativo 


La Asociación de Transporte Internacional por Carretera incide en que la solución de los innegables problemas derivados de las diferencias fiscales y laborales entre estados de la UE en este sector no debe suponer una maraña normativa tendente a obstaculizar la esperada construcción del espacio único europeo.
Desde ASTIC recuerdan que la aplicación práctica de la directiva ha demostrado ya que genera una gran carga burocrática y un enorme caos normativo que ha colocado a empresas y trabajadores en una posición de indefensión jurídica, ya que el sector trata en Europa con hasta 20 legislaciones nacionales diferentes y hasta 50 niveles de salario mínimo, lo que supone una repercusión especialmente negativa en las empresas de transporte que tienen alcance paneuropeo y trabajan con clientes de múltiples nacionalidades.

Hace 6 meses



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